El aceite de cannabis es un óleo derivado de la planta homónima (cannabis sativa) originaria de Asia, utilizada desde la antigüedad para el tratamiento de problemas cutáneos y dolores musculares. Esta variedad de aceite de uso tópico es segura al no tener el efecto psicotrópico derivado de la sustancia THC, pudiendo ser utilizada en diferentes tipos de pieles, sobre todo las más delicadas y secas.

No solo nutre, hidrata y regenera los tejidos, aumentando así la elasticidad y suavidad de la piel, sino que su contenido rico en ácidos grasos le otorga además propiedades antiinflamatorias que lo hacen un complemento ideal en el tratamiento de dolores musculares y articulares (como la artritis). También es un excelente aliado para el tratamiento del acné, pues actúa diluyendo el exceso de grasa en los poros. Se puede usar además para la cicatrización de tatuajes o para la regeneración de quemaduras.